martes, 31 de julio de 2012

Manifestación, de zombies

Los esfuerzos publicitarios de la serie The Walking Dead han sido impactantes, ya hemos mostrado en ocasiones anteriores el camión con supuestos restos humanos publicitando la serie.

Lo más reciente: una manifestación zombie, la cual no es completamente gratuita:

Resulta que la cadena Dish subió el canal AMC y otros canales de gran audiencia al paquete más caro, cosa que no les hizo la más mínima gracia a los suscriptores; debido a esto AMC decidió hacer la manifestación con zombies en la ciudad de Nueva York.

Vean el video de principio a fin, realmente vale la pena.

lunes, 30 de julio de 2012

Recomendación

Quienes me conocen saben que hay una cosa que me pone a revolcarme en el suelo como chinicuil en comal: las películas de Disney y Pixar; en serio las detesto; pero tragándome mis propias palabras, les recomendaré Brave o Valiente, la nueva película de Disney Pixar.

Brave es la historia de lo joven contra lo viejo, del atrevimiento contra la tradición, de la importancia del cambio y de que este es algo que se debe buscar por uno mismo y que bajo ninguna circunstancia debe esperar que suceda mágicamente; pero más específicamente sobre la importancia de que cuando pides un deseo, lo pienses bien y lo formules correctamente.

Especialmente si se lo pides a una bruja.



viernes, 27 de julio de 2012

Tramitología 3


Mientras esperábamos, no pude evitar que algo llamara mi atención… uno de los funcionarios con una voz bastante fuerte y marcado acento americano estaba regañando, sí, regañando a las personas…

Caso triste número 2
“no señor, usted se la pasa 6 meses en México y 6 en Estados Unidos, usted NO es un visitante casual, usted vive la mitad del tiempo allá, no le puedo dar la visa”
Como 15 minutos discutiendo, el funcionario termina con un “lo siento, es la ley” con una voz que ni lo siente y que mejor uno no pregunte a qué ley se refiere…

Uno a uno vemos como ese funcionario batea a la gente, señores de la tercera edad, familias con hijos, hombres de negocios…

A todos, TODOS, nos empieza a dar miedo, qué digo miedo, pánico de que el monito ese nos toque.
En una de esas volteo hacia donde está el funcionario y hago contacto visual con la señora de junto, una señora de más de 50 años y apariencia cotidiana. Diablos, me comienza a platicar.

Caso triste número 3
“ay, ese señor a nadie le está dando la visa, la vez pasada me atendió uno que hablaba igualito y me rechazó, por que no tengo suficientes lazos acá”
“sí, ojalá y no nos toque”
“la verdad, los demás se ven más buena onda”
Y me cuenta su historia, que ha estado varios años allá, como ilegal con sus hijos, que se regresó y quiere volver de manera legal.
“pero si no lo consigo, me iré de mojada”
Le sonrío con simpatía y le digo que no se eche la sal, que tenga esperanza y que no se ponga nerviosa, llaman al grupo de números que tiene la señora y me pregunto a quien demonios se le ocurre decir eso en la sala de espera. Qué tal si he sido agente encubierto…

Leer, esperar, llaman a mi bloque, nos colocamos según número…

Falta uno, se desocupa la ventanilla del funcionario estricto, pasa el que está frente a mí…

Soy una horrible persona, pero me alegré que no me tocara a mí pasar con él…

El tablero dice que pase a la ventanilla 39, paso, hay alguien, me coloco en el cuadrito de espera y me pongo a leer, con un ojo al gato y otro al garabato.

Finalmente me toca pasar, pongo pasaporte y código de barras, e funcionario es americano y me pregunta nombre, motivo de viaje y le contesto en inglés.

Por los nervios, me salió el acento texano y no el british que tengo 5 años cultivando (qué pena) me pregunta cuanto gano, en qué trabajo, si estoy casada, le digo que sí y agrego que mi marido tiene visa, me pregunta si tengo copia, le entrego pasaporte, lo revisa y lo escanea, me pregunta donde trabaja, cuanto gana y qué puesto tiene, todo esto en inglés, yo preparada para sacar todos los documentos… me dice en español que mi visa está aprobada, sonrío y me despido deseándole un buen día.

Ni 5 minutos duró mi entrevista

No lo dudo, estoy feliz de tener mi visa y no haber pagado en balde… pero me conflictúa un poco que yo llevo todos mis papeles para demostrar que soy una mujer autosuficiente y me acaben dando la visa gracias a mi esposo.

Me sentí en los años 70’s y recordé ese pasaporte donde mi padre es titular y mi madre adicional.

Finalmente tengo que mencionar a los heroicos empleados mexicanos de la embajada, miren que ser la línea frontal que atiende y responde las mismas preguntas a por lo menos unas mil personas diarias no es nada fácil.

jueves, 26 de julio de 2012

Tramitología 2


La siguiente fase era la que más nerviosa me ponía, ir a la embajada y hacer colas, colas y más colas…
En mi anterior pasada por el CAS me di cuenta que había servicio de lockers de paga, así que tracé mis planes para pasar a dejar bolso y chunches antes de ir a la embajada y saliendo irme al trabajo. Tomé todas las precauciones posibles para no llevar nada metálico, hasta le quité la cadenita a la gabardina (la que se usa para colgarla) y usé zapatos sin clavos, es más hasta verifiqué que las varillas del bra fueran de plástico.
Llegúe al local de lockers y copias y me costaba 30 pesos… y dejar una identificación… oh qué maravilla, solo tengo 2, la IFE y el pasaporte, ambos con altas probabilidades de ser usados, di las gracias y me salí, me encontré afuera con el mismo de la agencia de viajes de la vez pasada y le pregunté si tenían servicio de lockers, me dijo que sí y ahí vamos de nuevo, 35 pesos… entregué mi bolsa y emprendí el camino a la embajada; me quedé pensando en el dinero que se han de ganar en la gestoría de trámites de visa, ya que siempre están a full llenando formatos, haciendo citas o imprimiendo formatos, además de asesorar a la gente lo que debe o no debe hacer.

Ya en la embajada empiezan las filas, los de seguridad son muy amables y responnden con infinita paciencia la respuesta a la pregunta que deben escuchar a diario cientos de veces… “¿por dónde entro?”, media cuadra después está la entrara y un empleado revisando formatos y organizando a la gente en horarios para entrar, a un lado, parientes, anexos y adjuntos con cara de desesperación mientras esperan a los que están en el trámite.

Primer filtro, segundo filtro, pase a la fila 1, me pongo en la fila, saco el libro, comienzo a leer usando la refinada técnica de la grulla… un pie arriba, intercambiar, subir el otro pie… bajar el otro… todo en ese orden no te vayas a ir de hocico.

Finalmente pasamos, 4 filas, ponga pasaporte y código de barras en la barra, funcionaria pasa revisa y sella… oficiales de seguridad gritan instrucciones, cosas electrónicas, cremas, navajitas etc. meterlas en la bolsa zipló y pasan entregando las bolsitas… me quedé de… ash… pude haber entrado con mi bolsa y entonces pensé en esas bolsas recicladas llenas de gérmenes y me dio algo de asco.

En fin esperar a que pasen y recojan todas las bolsas, les dan un numerito para reclamarlas y se llevan los celulares… retomando la lectura, sin hacer contacto visual con los compañeros de fila y tratar de distraerme de mi disgusto de estar en un espacio cerrado y rodeada de gente y sin el beneficio del más elemental elbow space… los funcionarios mantenían la fila cerradísima.

Tras media hora nos permiten pasar poco a poco, en números de 5 a una recepción, revisan pasaporte y formato y puede uno pasar a los detectores.

Caso triste número 1
Un chavo como de 20 años escucha desolado a la empleada:
“en Estados Unidos la mayoría de edad no es a los 18, es a los 21, así que necesitas traer a alguno de tus padres”
No les cuento la cara que puso.

En los detectores te pasan una cajita para que pongas tus cosas, hebillas, bolsas (con herrajes!!) llaves etc. yo puse solo mis papeles y gabardina y la empleada hasta se me quedó viendo raro, paso por el arco y todo tranquilo, agarro la caja la llevo a la mesa para sacar mis cosas, a diferencia de la gente que las saca ahí mismo haciendo un poco de lío… gente que no escucha caray.

Entro a la sala general y veo… turno 638. Van en el 503… busco la silla más alejada de la gente y la encuentro, junto a la máquina de golosinas… y maldigo haber dejado mis monedas en la bolsa, ya tenía un poquito de hambre.

Me siento, comienzo a leer, decido ir a los servicios sanitarios, regreso, alguien ya se quedó con mi privilegiado lugar, busco otro, entre todas las sillas y solo rodeado de gente… a sumergirse en el libro…
Para semejante labor me llevé mi libro favorito: Night Watch de Terry Pratchett, edición de bolsillo, en inglés. Finalmente forman en el pasillo mi bloque: de 631 a 640 y paso a uno de los escritorios, me preguntan nombre, fecha de nacimiento, motivo de viaje. Garrapatea algo en la hoja y me dice que vaya a validar mis huellas digitales.

Otra cola, técnica de grulla nuevamente. Validan mis huellas y me indican que pase a la segunda parte de la sala para la entrevista… demonios y lo anterior ¿qué fue? Igual, van en el 505 y yo tengo el 638, seguimos leyendo el libro… no hagas contacto visual… a lo que te truje chencha…

Continúa mañana última parte de mis pato aventuras

miércoles, 25 de julio de 2012

Tramitología 1


Debo reconocer que pensar en sacar la visa gringa me sacaba tirria, nada me molesta más que enseñar prácticamente hasta los chones y que me interroguen; pero en fin después de 20 años de estarme haciendo mensa la posibilidad de viaje de trabajo hizo urgente echarme todo el trámite.

Ya tenía algo de experiencia al llenar el larguísimo formato electrónico cuando le ayudé a mi esposo para que sacara su visa, así que ahí me tienen llenándolo, lo malo es que como guardé mi visa anterior (cuando tenía 7 años) para que no se perdiera no tenía ese dato a la mano… demonios y ya no recordaba donde la puse.

Acabé el formato tenía todo listo y pasa lo del robo a la casa y pues ni modo, el dinero se fue para comprar la puerta metálica, fue hasta junio que junté la lana otra vez y seguí con los trámites y oh! Demonios, en ese lapso la cuota de la visa subió 10 dólares y el dólar se trepó a 14… sniff

Pagué por internet usando la tarjeta, saqué mis citas y me avoqué a la conseguida de papeles, llevaba de todo, hasta mi acta de nacimiento, aunque no mi acta de matrimonio.

Mi esposo me había comentado que cuando él fue, estaban muy estrictos: nada metálico y no tenían donde guardar las cosas, su solución era ponerlas en una charola amontonadas y tardarse un poco más de rato en entrar.

Nada metálico… ok puedo quitarme las joyas pero algún genio decidió que hasta las bolsas más simples deben llevar herrajes metálicos y los cierres tienen partes metálicas, así que opté por llevar todo en una bolsa y solo las llaves y unas monedas como cosas metálicas para ir al CAS o centro de atención a solicitantes.
Total, una fría mañana de sábado llevo mis papeles y haciendo cola me informan que necesito el formato de cita impreso, el cual, adivinen… no llevaba, por fortuna el lugar está lleno de libres empresarios que ayudan a los poco previsores como yo a un precio más o menos razonable (considerando el apuro) así que me condujeron a una agencia de viajes a unos cuantos metros de ahí donde me imprimieron el formato. 

Finalmente en la cola escucho a los asistentes diciendo “pasaporte, código de barras del formato, recibo de pago y formato de cita” evidentemente el recibo de pago no lo tenía, así que me encomendé a Mastercard, por fortuna en el formato de la cita venía el recibo electrónico y pude pasar al interior, un par de colas más, una recepcionista revisando todo, finalmente llego a la sala… tome su lugar y lo van a ir llamando… llego a la ventanilla, me sacan una foto (seguro me veo como muerto fresco) me toman las huellas digitales y ya.
No estuvo tan mal, me leí como 50 páginas del libro que llevaba.

Eso sí, las señoras entrando con sus joyas, sus bolsos, sus celulares (los tenían que apagar y quitarles la pila) y yo sin nada… me dio un poquito de coraje, eso sin mencionar que tanta seguridad lo pone a uno nervioso.

mañana, la segunda parte de la tramitología.

Reflexiones post-pandemia

Uno quiere vivir hechos históricos pero no de este tipo. Nos encontramos en medio de una pandemia que se veía venir, pero como, siempre, se ...