Juguetes

Siempre tuve una bronca con Santa Claus, nunca me traía lo que le pedía, yo le pedía carritos y me traía muñecas tontas, que metía en el armario y mi mamá, que en paz descanse, sacaba para decorar el cuarto, ella siempre soño con muñecas muy realistas. En fin, tras el éxito no obtenido me salía a mis actividades normales de madrearme con mis vecinitos.

Siempre me ha molestado un poco el molde, de que si eres mujer te tienen que gustar ciertas cosas y si eres hombre, otras, es un molde que nos imponen desde niños y tenemos que actuar acorde.

En la edad adulta, tenemos que seguir ese molde, eso nos lleva a caer en las incongruencias del género, mujeres que se tratan de convencer que son independientes y que traen el vestido de novia en la cajuela, y hombres que son amantes esposos y padres, de la puerta hacia adentro.

Lo sano, dicen, es darle a los niños lo que ellos quieren, aunque el padre de mi esposo casi le da un ataque cuando este le pidió a los reyes el hornito mágico, la máquina de raspados, un juego de té y la duya mágica... La idea de que su hijo podría ser gay se le quitó hasta que mi esposo le dijo que quería ser chef.

En fin, a veces hay que preguntar.

Comentarios

Hluot Firthunands ha dicho que…
Jajajajaaaa

La anecdota de tu esposo es genial.

Creo que no es solo cuestión de que te impogan un rol, hombres y mujeres tenemos habilidades diferentes.

Lo que muchos no han entendido es que las mujeres son tan buenas como los hombres en cuestiones de tecnología.

Lo mismo le pasó a mi hermana, quería jugar como nosotros pero el problema era la edad: era entre 4 y 10 años menor que nosotros y nunca estar al nivel de nosotros.

Actualmente yo me conciento: si quiero el mécano metálico de niño, lo compro. Lo mismo los videojuegos que tenia prohividos por prescripción médica.
Kishiria ha dicho que…
Sí, mi suegro no dudo que no haya dormido varias noches... tan repugnante le fue la idea, que no le trajo regalos, ese año, los reyes le dejaron dinero a mi esposo.

Yo a mi tierna edad era un gato salvaje, hacía fogatas, bicicross, exploraba llanos y peleaba con los chavos de la cuadra, que me llevaban, al menos, 5 años. ESo de ser femenina munca se me dio, para frustración de mi madre.

Es cierto, en la adultez creo que es una señal de que tu niño interior no ha muerto, cuando lo consientes: le compras los juguetes que no tuviste o los videojuegos que deseabas. Cuando empecé a vivir sola, lo primero que hice fue comprar una consola de videojuegos, ya que mi padre jamás toleraba que nos acercáramos a una de ellas, ya no digamos comprar una.

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