Otra de tatuajes

Hace poco tuve la oportunidad de hablar con mi tatuadora de confianza por un buen rato. La artista en cuestión esta trabajando en el interior de la república y me comentaba de un fenómeno medio preocupante que ha visto respecto a su profesión por esas tierras.

Uno normalmente esperaría que la gente que se tatua tenga un poco más abierta la mente y se algo más tolerante, sobre todo por las miradas de delincuente que luego le hechan a uno en la calle. Pero resulta que ha ella le ha tocado ver dos actitudes pataneriles de los hombres hacia sus esposas/novias con respecto a los tatuajes.

Caso 1: Llega el señor con la mujer para decir que ella va a tatuarse el nombre de él; la mujer en cuestión está aterrorizada y no quiere hacerlo pero como lo mando su marido se tatua.

Caso 2: El hombre en cuestión se está tatuando y llevo a su chica para que lo apoyara en el doloroso proceso. La chica le comenta a la tatuadora que ella tiene muchas ganas de hacerse un tatuaje pero el marido/novio no la deja porque los tatuajes son solo para hombres y las mujeres se ven terribles con ellos, ya saben igualita a la opinión de inteligente funcionaria de Guanajuato.

Y me pregunto cuando nuestra sociedad comenzará a respetar el derecho que tenemos todos de ocuparnos de nuestro cuerpo. Por lo mientras espero que algo de educación ayude a estas chcias a tomar decisiones por si solas

Comentarios

Kishiria ha dicho que…
Me parece bastante pataneril lo del esposo que le ordenó a su esposa ponerse un tatuaje, para marcarla como si fuera propiedad; vamos la actitud hubiera sido muy distinta si fuera un acuerdo mutuo de tatuarse cada uno el nombre del otro.

Y lo de que el tatuaje no es propio para mujeres... qué actitud tan retrograda
Hluot Firthunands ha dicho que…
Eso de mandar a la mujer a tatuarse es lo mismo que marcarla con hierro, cual vil ganado.

Yo tambien espero que algun dia esas mujeres puedan decidir sobre su cuerpo.
Özer ha dicho que…
Wow. Qué terrible que siga habiendo hombres así y mujeres que los aguantan.

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