Los seres humanos tenemos una pésima costumbre: generalizar.
"todas las mujeres son unas putas"
"todos los hombres son iguales"
Son frases comunes, que echan en un mismo saco a todos y lo único que demostramos, es nuestro prejuicio.
Lo mismo sucedió ayer con el episodio de ese energúmeno conocido como Miguel Sacal, desató una campaña de antisemitismo no obstante que sus apellidos denotan un origen libanés, la verdad? es que se trata de un libanés de religión judía que avergüenza a ambas comunidades.
en realidad, sus orígenes no importan (salvo su evidente falta de progenitora), lo que importa es que es un prepotente violento y sin ningún control sobre su ira, que tras una indemnización y la aclaración de que se encuentra ya en terapia, está por salir del lío.
De pena ajena.
2 comentarios:
Quiero pensar que el energumeno va a pagar una indemnización al empleado que agredió, que va a pagar el dentista y que va a terminar su terapia cuando sea visible que ya no agredirá a nadie.
La indemnización la pagará, dudo que se le quite, según esto tiene famita en su colonia
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