Un 31 de julio, pero de 1976, una joven rumana, de nombre Nadia Comanecci, logró la calificación perfecta en los juegos olímpicos y en uno de los aparatos más difíciles, la viga del equilibrio, Nadia se convertiría en la reina indiscutible de esos juegos y los de 1980
La vida le depararía muchas cosas muy difíciles a Nadia, pero quisiera recordar estos minutos en que todo fue perfecto
2 comentarios:
Nadie cómo Nadia.
A la fecha insuperable.
En efecto, toda una leyenda
Publicar un comentario