El cuerno

Los cuernos duelen, duelen en todo momento, nada tan devastador como recibir una bella cornamenta, la frase viene de la era de los reyes de Inglaterra, podríamos decir que de los Tudor, si el rey se quería llevar a la cama a la esposa de uno de los nobles, le invitaba a la cacería, lo mandaba a uno de sus cotos de caza preferidos, cuya casa estaba decorada con una cornamenta de venado arriba de la chimenea, mientras el rey de daba vuelo a la hilacha con la esposa que tenía que sacrificarse por su país. Esa es la creencia más común.

Otros dicen que en la antigua escandinavia, los señores feudales recorrían sus tierras y si se las antojaba una mujer, procedían a hacer válidos sus derechos y dejaban su cuerno de cacería colgado de la puerta de la casa, para que el campesino entendiera el mensaje y se perdiera un rato. Los orígenes de la palabra son muchos.

El origen de la infidelidad es difuso, tiene muchas causas, "el amor se acabó" "no me das lo que necesito" aunque quizás el más importante sea... el deseo de seguir explorando.

En la antigua China, en la época de Confucio, las leyes eran claras: a la primera infidelidad, azotaban al seductor, por aprovecharse de la inocencia de la víctima, la segunda vez, azotaban a la mujer, por coscolina y ¿la tercera? azotaban al marido.

En resumen, si te ponen el cuerno y perdonas, una y otra, y otra vez... acéptalo, eres swinger.

Comentarios

Hluot Firthunands ha dicho que…
Dejemonos de pendejadas, las reglas chinas tienen que ser ley en México. Así si quedan claras las cosas.

Tú final es genial, si reincides eres swinger.

¿Esta vez no hubo nota periodistica que notivara el post?
Kishiria ha dicho que…
La verdad nada mas cierto que esas reglas... simepre es la culpa de alguien.

Lo sé, es que en serio, si aceptan que te pongan los cuernos así, no queda de otra, te gusta

nope es caso de la vida real... si todo sigue según el programa podrás leer la historia completa el lunes que viene...

ay es que en serio estas conocidas...

Entradas populares de este blog

Escenas de desesperación y gravamen

las patanas

Arrimones