¿Por qué nos gusta la mala vida?

Se que no es día de dominguito cancionero, pero quiero mencionar la canción llamada “La estaca” de los Aterciopelados. Esta es una de esas canciones que me hacen pensar que nos gusta la mala vida porque a sabiendas de que podemos identificar un millón de cosas malas en nuestra pareja; como su mal genio, sus malos hábitos, que sea tacaño, desconsiderado, abusivo, impuntual, irresponsable y una larga lista de cosas, seguimos ahí cuidándolos y llorándoles cuando nos hacen algo que nos lástima sin atrevernos a poner un alto

¿Por qué no podemos poner un alto a estas situaciones? ¿Qué nos tiene que pasar para que en verdad pongamos un alto? Y una vez que el fulano se ha ido… ¿Cómo sobrevivir al romper con la costumbre de verlo y vivir con esas mañas que juramos insoportables? ¿Qué nos hace creer que debemos soportar todo? ¿Tiene que ver con nuestro temor a la soledad y al estigma social por estar solas? Recordemos el post sobre soltería, a veces por no estar sola y no quedar mal ante una sociedad que nos exige que tengamos una pareja, recogemos al primer perro de la calle que se nos atraviesa o bien, dejamos que al primero que nos diga buenos días con tono medio amable, entrar a nuestra vida dándole título de propiedad de ella

Parecería que vivo estancada en este tema pero por experiencia y lágrimas propias puedo decir que a veces no conocemos otra cosa y que cualquier mínimo cambio en el esquema nos parece más que extraño y aunque sea para bien, tenemos una resistencia al cambio increíble.

Recuerdo que mi primer cambio de escuela fue cuando entre al segundo año de secundaria. En la primera escuela en la que estuve eran unos genuinos tiranos y pensaba que era normal que los maestros te trataran peor que a bolsa de basura. Era normal que los profesores no tuvieran ni la mas remota idea de cómo te llamaras y que se refirieran a ti muchas veces con términos o de maneras muy agresivas. Si se le hacia tarde a los papás para pasar por sus hijos, los echaban a la calle como si fueran animalitos abandonados sin importarles lo que le pudiera pasar a los niños y recuerdo tanto a la maestra que disfrutaba jalarle las orejas a los alumnos hasta hacerlos llorar y después humillarlos diciendo que seguro eran hijos que sus papas no querían por que si no, no serían tan problemáticos y también a la maestra que para regañar a los alumnos los agarraba de esas camisas blancas que utilizábamos y zarandeaba al alumno hasta dejarle la camisa completamente arrugada , y en algunos casos sin botones, mientras amenazaba que iba a aventar al regañado a la alberca de la escuela sin ropa para que todos se rieran de el. Los alumnos, en especial los que eran los favoritos de las maestras, por igual se volvían crueles y se dedicaban a humillar y hacerla pasar muy mal a los demás compañeros a la menor provocación.

Y pensar que nuestros papás pagaron esas caras colegiaturas por que nos maltrataran de semejante manera…

Finalmente en el segundo año de secundaria tuve que cambiarme de escuela por diversas situaciones, incluidas un asma nerviosa provocada por el terror de ir a la escuela, pero lo primero que paso por mi cabeza fue que sería la misma cosa, que los maestros serían igual de agresivos y desinteresados, que de la misma manera no tendrían ni la mas remota idea de mi nombre y que los compañeros serían la misma basura con la que compartí tantos años de escuela descubriendo cosas interesantes; las dos chicas que venían de la misma escuela que yo negaban que me conocían y siguieron juntas y en la misma actitud hostil de la escuela anterior y las compañeras nuevas me recibieron con los brazos abiertos, los maestros sabían como se llamaban cada uno de sus alumnos y para mayor sorpresa, hasta los mas difíciles de tratar, no se referían a sus alumnos como hijos no deseados ni como basura, es mas, no habían jalones de orejas, castigos corriendo en el patio mientras le decían a los alumnos que no valían nada por horas ni las sesiones de quedarse a escribir 500 veces una lista de 50 palabras para aprender a comportarse. No extrañaba a la escuela anterior, pero tampoco entendía la mecánica de la nueva escuela y del como maestros y compañeros trabajaban en un ambiente que carecía de la hostilidad de la escuela anterior.

A veces me pregunto que hubiera sido de mí continuando en mi primera escuela…

Con el paso de los años, he entendido que esas experiencias me han enseñado a tolerar el abuso a veces a niveles malsanos creyendo que no hay opción mas que vivir con el hasta que un buen día abres los ojos y decides que no debe de ser así. Claro que esas experiencias creo que me han dado bastante como para haber sobrevivido a un área de quejas y atención de condóminos sin llegar al punto de la chica que tomo mi puesto después de que renuncié, de llorar, gritar y casi golpearse sola en medio de las tensísimas juntas de comité y condóminos.

Mientras estuve ahí, pensaba que había gente que llegaba con ánimo de hacerte la vida miserable y que con lo que decía no podía ni siquiera ponerme de mal humor, que eso ya lo había escuchado antes y que lo que ellos decían no dolía en absoluto. Todo tolerado por que no dolía, por que no era suficientemente ofensivo. Cabe decir que cuando deje ese trabajo, salí con una considerable crisis nerviosa y con mi salud en no muy buenas condiciones, todo por tolerar abusos y no ser capaz de poner medidas correctivas y limites durante el tiempo en el que fui parte de ese lugar, eso por que en el fondo uno no acaba de creer que se merece una mejor vida, que uno se merece el respeto de la gente y que ese por lo general no se da de manera fortuita, se debe de ganar defendiéndolo y peleando por él.

Si nadie nos enseña a poner un alto mientras somos pequeños, cuando ya somos adultos, es muy dificil que nos consideremos hacerlo o bien que en realidad nos demos cuenta de que podemos hacerlo. Cuando aprendemos a base de maltrato que lo unico que nos mercemos es una mala vida, entonces es lo unico que viviremos. Aprendamos a vivir vidas sanas, aprendamos que el maltrato y el abuso no son formas de vida que nadie se merece y aprendamos que podemos cambiar nuestro entorno con nuestros actos y desiciones.No debemos acostumbrarnos a la mala vida solo por que la vida siempre ha sido asi y le tememos al cambio.

Si no aprendemos que podemos defendernos cuando somos pequeños, es muy dificil aprenderlo cuando somos mayores. Hay un relato en el que se menciona a un joven elefante que es llevado a un circo y que cuando es joven, todos los dias jala la cadena para escapar de ahí pero no tiene la fuerza suficiente. Un día se cansa y deja de hacerlo y cuando crece y es mayor, aunque tiene la fuerza para liberarse de la cadena, sigue creyendo que no podra hacerlo y asi vive y muere encadenado por que cree que no tiene la fuerza suficiente.

Podemos acostumbrarnos a vivir la mala vida y sentir que vivimos vidas de martires o bien, aprender que podemos salir de ella.

No debemos acostumbrarnos a la mala vida solo por que la vida siempre ha sido asi y le tememos al cambio.

Comentarios

Kishiria ha dicho que…
yo siempre he creido que en la escuela son escenciales unos buenos puños o unas buenas uñas para defenderse, yo era, literalmente, una gata salvaje y tenia que defender a mi hermano de los abusones...

en el colegio de monjas los ataques eran verbales y emocionales y me hizo algo de daño salir de los esquemas ya conocidos, pero bueno de algo sirve, arcioprea y neko hime saben que tengo ya una lengua bien filosa.

en la prepa donde estudie (y a la cual llegue por error, lo juro! es la que quedaba más cerca) en vez de el letrero de "inscripciones abiertas" ponian uno de "se recibe cascajo" imaginense a los prefectos, de pendejos no nos bajaban, por ejemplo el de derecho apostaba con el de mate a ver
quien tronaba a más alumnos

mi consejo en estos casos es: no te dejes, si te dejas una vez, ya valiste para siempre

y tampoco creas eso de que mas vale malo por conocido que bueno por conocer... lo unico que hace es fomentar la mediocridad

asi que ya sabes, no te dejes
FerGil ha dicho que…
... y qué fue de las dos chavas que "ni te conocían"?
LADY ARCIOPREA ha dicho que…
creo que fue algo interesante lo que paso con mis dos compañeras, ellas realmente nunca se integraron realmente con el re3sto de los compañeros, ellas permanecieron en su selecto grupo formnado por ellas dos durante los dos años de secundaria que compartimos, para la prepa, unoa de ellas se fue a otra escuela y la otra, regreso al lugar de donde salimos. Aterrador no lo crees?
FerGil ha dicho que…
Verdaderamente aterrador... gente que decide que encerrada está mejor!!! Charros.
Kishiria ha dicho que…
fergil, creoq ue es algo muy parecido a lo que comenta Arcioprea, te acostumbras a que el mundo es malo y cruel y decides mejor no salir aislandote emocional y hasta virtualmente... prefiriendo no conocer algo nuevo.

sobre que los maestros aventaban a los niños a la calle como animalitos, bueno en este caso estoy un poco de acuerdo con la escuela, un tiempo trabaje en una escuela y habia padres que llegaban a las 6 por sus hijos y no querian pagar el medio internado, preferian darles dinero (si es que les daban) para que se compraran cualquier cosa para comer y se quejaban de que la escuela los echara afuera... digo como que tampoco no?
por el contrario habia padres que si sabian que se iban a tardar para recoger a sus hijos a la una y media, llamaban a la escuela y explicaban su situacion, dando instrucciones para que sus hijos pasaran al medio internado y se les diera de comer, la directora en esos casos ni les cobraba (claro, pasaba una vez cada 3 o seis meses en el caso de estos papas responsables)el resto? no le importaba que sus hijos no tuvieran que comer o los echaran a la calle (que caray el servicio estaba, se pasaban de marros)
recuerdo uno de los casos más tristes que me toco ver, una niña de kinder, que sus papas no la fueronm a recoger despues del medio internado, hasta que el empleado de limpieza que ya se iba a su casa decidio llamar a los directores quienes despues de 2 horas localizaron a los padres de la pobre criatura, que supongo que seguirá llendo al psiquiatra...
LADY ARCIOPREA ha dicho que…
digamos que el que te hecharan a la calle y que te dijeran que estabas en la lista de los que seguramente eran hijos no deseados, no era precisamente una cosa amable por parte de la escuela. A un menor de edad nno deberian de hecharlo asi como asi a la calle, digamos que la escuela siguio esta practica hasta que se robaron a una niña.

estoy de acuerdo con las politicas de muchas escuelas de cobrar multas por retardo por parte de los padres para pasar a recoger a sus agelitos y los servicios de medioo internado pero no estoy de acuerdo con que las escuelas hechen a los niños a la calle sin siquiera innvestigar que paso con la familia, a vees pasan cosas que estan nfuera del alcance de la gente como un accidete y los niños, bien gracias. Aunque tamien estan los casos de los papas irrespoonsables quwe no se acuerdan de que tenian que pasar por sus angelitos. mientras que unos y otros tienen la culpa, los que acaban pagando el pato son los hijos.
Kishiria ha dicho que…
se supone que no los debieran echar, y se supone que los papas debieran estar por ellos a la hora o por lo menos, mandar a alguien, he conocido mucha gente que asi le hace, le paga a una vecina una buena cantidad de dinero para que fuera por su hija, pero de cada 10 padres que habia en esa escuela, 3 usaban el transporte o iban por sus hijos a tiempo o mandaban a alguien, el resto llegaba por sus hijos a veces hasta las 6 o más tarde... eso tambien es pasarse
erin ha dicho que…
me cuesta trabajo creer que eso pasara hace 20 años, sin embargo lo triste es que sigue pasando... la vdd nunca sufri algo asi por parte de la escuela, pero si por parte de los compañeros. nunca falta el bully o los ocmpañeros malhadados que nomas molestan porque no sabe como lidiar con su triste vida.

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