La ley del oeste

He estado pensándole a este tema toda la semana; la noticia acaparó los medios sociales y los periódicos y sentó un precedente que mucha gente aplaude y está considerando seriamente.

Como todos sabemos la situación del narco está verdaderamente espantosa, especialmente en el norte donde los narcos han hecho su dominio; un amigo que vivía en Nogales me contaba que los sicarios se ponían de 11 a 2 en medio del pueblo a jugar “tírale al pato”; las semanas pasadas nos enteramos que hay pueblos y pequeñas ciudades que ya están siendo abandonadas por sus habitantes, un ejemplo de ello es Ciudad Mier, considerada ya una zona de desastre por la cruz roja.

La gente solo tiene dos opciones: si tienen dinero, irse a los Estados Unidos, si no, ir a vivir a las cuevas o a otras ciudades fronterizas; en otras palabras, huir.

Don Alejo Garza Tamez, un empresario maderero, se encontró con que el hampa le exigía que dejara su propiedad, misma que le había costado mucho esfuerzo y trabajo comprar; Don Alejo, orgulloso norteño y aficionado a la cacería decidió que defendería su patrimonio, así que el día que el hampa iría a desalojar la propiedad, le indicó a los empleados que no acudieran y creó su estrategia de defensa, en lo que sabría que sería la última cacería de su vida.

Don Alejo defendió su rancho, usando armas de cacería contra cuernos de chivo y granadas, le costó la vida, pero la vendió cara: mató a 4 e hirió a 6, el escándalo alertó al ejército y los sicarios se fueron, a fin de cuentas, Don Alejo evitó que tomaran su propiedad.

Desde luego, se volvió héroe, la imagen de un hombre de 80 años defendiendo su rancho es una figura irresistible para el folklore; más aún lo que Don Alejo representa: un hombre que ya no confía en las autoridades y que se da cuenta que la única manera de solucionar esto, es como en el viejo oeste.

El ejemplo de Don Alejo ha hecho que una facción social muy interesante salga del closet: todos aquellos ciudadanos que quieren seguridad y que buscan armas para conseguirla; en Estados Unidos abundan y consideran su derecho el tener armas; este sector, que no solo habita en el norte, ha salido a la luz y ha difundido los datos de qué armas permite la ley que pueda tener un ciudadano y los requisitos para conseguirlas, lo que en una de esas nos puede llevar a una sociedad harta, con miedo y con armas.

Personalmente, las armas no me son desconocidas, mi padre tenía una .22 perfectamente legal, les tengo mucho respeto y me dan miedo cuando están en manos de alguien imprudente, descuidado o impulsivo, como dice el dicho, las armas son peligrosas en manos de pendejos. Estoy en contra de una sociedad armada, por que vamos a ver muchos casos de personas que sacan la pistola en un accidente de tráfico o en una pelea de bar (y ya se ha dado el caso). Las armas son para no usarse, pero nadie entiende eso.

Hay un peligro todavía mayor con una sociedad armada: si la sociedad se harta y sigue el ejemplo de Don Alejo, bien podría acabar con el narco... y después de eso, con un gobierno inútil y ladrón, que no cumplió su objetivo primordial de proteger.

En México la frase no va a ser “Dame libertad o dame muerte” será “Dame seguridad, o dame armas” la moneda está en el aire y es hora de que el gobierno haga algo, como lo menciona Liébano Saenz en su artículo “La guerra contra México”.

Comentarios

Hluot Firthunands ha dicho que…
Hace 100 años un ladron de ganado se convirtió en el "Centauro del Norte".

Yo sigo analizando que narcotraficante tendrá su nombre con letras de oro en los muros del Congreso de la Unión dentro de 30 años.

Con tantita suerte Don Alejo sea inmortalizado nombrando una calle y el ahigasido pase a la lista donde se encuentra Victoriano Huerta.

Para que me vengan a decir que la historia no es ciclica.

Lo que sí es un hecho es que AMLO no es como Madero. Este último llamó a las armas despues del fraude, el primero solo bloqueó calles en el DF.
Kishiria ha dicho que…
Caray, viendolo bien el nivel de los "caudillos" bajo de calidad bien gacho, muy cierto lo que comentas

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