Mensajes incompletos y creación de monstruos. parte 1

Hace algunos días platicaba con una amiga acerca de lo difícil que es mantener un canal de comunicación claro y sano. ¿Cuántos malentendidos o ideas que no logramos transmitir de manera efectiva nos han causado problemas tan grandes como el universo? ¿Cuántas veces el orgullo y/o el temor de una persona terminan matando una relación por no ser capaces de aceptar nuestra parte de culpa en todo el lío? ¿Cuántas veces frases como "no te dije por que no quería que te enojaras" terminan haciendo que el asunto reviente con tanta fuerza que los involucrados terminan haciéndose pedazos?

Son demasiadas preguntas en muy pocas líneas y todas se refieren a cantidades. ¿Quién tiene la respuesta? ¿Quién tiene la razón? ¿Quién se da por aludido?

Este foro tiene la intención de hablar de cuestiones pataneriles y me imagino que a estas alturas se estarán preguntando a que punto quiero llegar. (Créanme, hay veces que yo también me hago la misma pregunta)

Así que tratemos de llegar al fondo de este asunto.

El punto es que por cosas como: "Es que no quiero que se enoje", "no quiero que me deje", "ya debe de saberlo", "no entiendo cómo es que no entiende", nos causamos una gran cantidad de problemas y poco a poco vamos creando al monstruo. ¿Podemos convertir a un príncipe en sapo? CLARO QUE PODEMOS! Ellos también se hartan de nuestras incongruencias.

Sobre el aspecto pataneril, consideremos el post del 20 de septiembre sobre como caza un patán. Un punto importante al que se llega en este post es mantener la información de manera confusa. Si estamos con un patán, le damos armas para manipularnos a su antojo y si estas con un príncipe lo comenzaras a convertir en un sapo al irle enseñando indirectamente todas esas cosas que se supone que no quieres para ti. Nuestra inseguridad es nuestra peor enemiga y poco a poco va infiltrando esos elementos aterradores.

Antes que nada, tienes que recordar que ellos no son telépatas ni perciben las sutilezas de la misma manera que nosotras. Así que si tu príncipe o quasipríncipe hizo algo que no te agradó, DÍSELO, no pongas cara de mártir ni le contestes con monosílabos el resto de la tarde. El sujeto en cuestión no va a tener ni idea de lo que hizo y pensará que sólo te estas haciendo la difícil y así es como inician los problemas.

La idea que persigo el día de hoy, es sobre esas líneas que nosotras propiciamos o más bien omitimos para crear a ese ente del que juramos que escaparíamos siempre. Del como la falta de comunicación y/o el no hablar claramente por "temor a que..." van creando poco a poco a ese ente despreciable al que acompañas mas por temor a no estar sola, no por que lo quieras mucho.


Por: LADY ARCIOPREA

Comentarios

Entradas populares de este blog

Escenas de desesperación y gravamen

las patanas

Arrimones